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4 lecciones del “último baile” de Michael Jordan

Producida por ESPN, The Last Dance es una miniserie documental de diez capítulos que retrata el recorrido de la dinastía más brillante de todos los tiempos de la NBA, los Chicago Bulls de 1990-1998 que alcanzaron la gloria tras sumar seis títulos -los únicos en la vida de la franquicia- de la mano del liderazgo de Michael Jordan (MJ), la inestimable ayuda de Scottie Pippen, la sapiencia y gestión del coach Phil Jackson, la gerencia ambiciosa de Jerry Krause y la suma de otros actores que pusieron su grano de arena para inscribir sus nombres en los anales del baloncesto.

Si bien es cierto que más que una serie documental, The Last Dance es una hagiografía que enaltece la ya de por sí venerada figura del que para muchos seguidores del baloncesto es el mejor basquetbolista que ha visto la historia, la producción de ESPN deja numerosas lecciones que cualquier emprendedor o empresario puede aplicar a su organización. Aquí repasamos cuatro.

El coraje y la determinación como bandera

“He fallado más de nueve mil tiros en mi carrera. He perdido casi trescientos partidos. Veintiséis veces mi equipo me confió el tiro final para conseguir la victoria y fallé. He fracasado una y otra vez en mi vida. Y esa es la razón por la que he conseguido el éxito”. Así reza una de las frases que más ha definido la carrera de MJ, una resiliencia a prueba de cualquier revés deportivo o personal que pudo sufrir.

Sherif Shafi, un especialista en Marketing, señaló en una publicación para Medium que The Last Dance visibiliza que algunos de los episodios más memorables en la trayectoria de “Su Alteza” fueron protagonizados en condiciones muy dolorosas, entre las que destaca el trágico asesinato de su padre, pero que, de alguna manera, siempre halló la manera de encontrar el aliento para llegar a la línea de meta.

“Habrá muchos momentos en nuestras vidas en los que parezca que las probabilidades están en contra de nosotros: despidos, sentirse estancado profesionalmente… Son esos momentos los que nos obligan a sacar nuestra resiliencia y determinación”, opina Shafi, aludiendo al ejemplo que lega MJ.

Ganar sobre todo lo demás

El motor que alimentó a Jordan a convertirse en el más ganador de todos los tiempos fue el insaciable deseo por ser el mejor; se aferraba a la victoria cual clavo ardiendo, a pesar de que esto podría generar tensiones por conducir al límite a todo su entorno.

Pero como bien dice el periodista de USA Today, Jeff Zillgitt, no hay que interpretar la actitud de Jordan como un “ganar por encima de todos los medios”, pues el basquetbolista nunca incurrió en trampas o violaciones al reglamento. “Se empujó a sí mismo y a sus compañeros, y no importaba quién o qué se interpusiera en su camino, él iba a encontrar una forma de superar el obstáculo”, refiere.

Los continuos triunfos de MJ, Phil Jackson y los Chicago Bulls los encaminó a redefinir el éxito, a dotarlo de un nuevo significado. Si para muchos la gloria estriba en alcanzar un anillo de la NBA, no se diga dos, para la franquicia el sinónimo del Olimpo era el tricampeonato.

¡Aprender a parar!

En tres años, Michael Jordan y los Chicago Bulls vivieron en el primer triplete ganado, lo que muchas franquicias no han experimentado en toda su historia. Indudablemente, el impresionante éxito conseguido dejó un peaje físico, mental y emocional en Michael Jordan, quien decidió apartarse de la NBA para perseguir una carrera en el béisbol. Si bien ni por asomo su paso por la MLB puede considerarse como decente, sí sirvió para que descansara del baloncesto y regresara a la duela para consagrarse como el mejor de todos los tiempos al ganar otros tres títulos de manera consecutiva.

“A pesar de su ambición y talento sobrehumanos, Jordan demostró que también es un ser humano. Los emprendedores también lo son. El agotamiento puede ser personal o profesionalmente ruinoso si no escuchamos a nuestro cuerpo y tomamos descanso cuando es necesario”, explica Evan Nierman, CEO de Red Banyan y columnista de Inc.com

Eleva el nivel de tus compañeros

Como se demuestra en el documental, no cualquiera puede compartir vestuario con el nacido en Brooklyn, pues sus compañeros son habitualmente llevados a la extenuación física y psicológica. Jugar con Jordan es saber que serás evaluado por altos estándares de exigencia.

“Nunca fue el líder más amigable, amable o comprensivo. No esperaba que sus compañeros igualaran su nivel porque sabía que no había nadie como él. Pero sí esperaba que rindieran a su máxima capacidad y que volcarán todo su esfuerzo y dedicación para ganar”, señala Nierman. El empresario establece un paralelismo con la filosofía de Jordan con la de un emprendedor al indicar que a veces un líder debe ser duro con los integrantes de su equipo, pues aquellos que sobresalen saben cómo desafiar a sus allegados para que saquen la mejor versión de sí mismos.

Scott Burrell, un ex compañero de Jordan en la temporada de 1997, ilustra el punto anterior de manera más clara en el documental: “Estás jugando con un hombre que tiene los más altos estándares que cualquier jugador de baloncesto. Quieres estar a la altura de ese desafío. Es duro: tienes que salir y hacer tu trabajo […] Todos los días él te empujará para llevarte a su nivel, pero no estoy seguro que Michael sepa que solamente él puede alcanzar ese nivel. Pero te motiva a que lo intentes”.

Chuck Swoboda, columnista de Forbes y especialista en Liderazgo estratégico, explicó que las organizaciones deberían buscar adoptar la mentalidad de MJ para ser los mejores, pues necesitan “jugadores” que no tengan miedo de ser desafiados y que no retrocedan cuando las cosas se ponen difíciles.

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