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Alfredo Pérez de la Torre: En mi respirar, latir y pensar está la música

Su amor por la música nació desde que era pequeño. Su madre, pianista, y su padre, cantante, llenaron la casa de melodías y ritmo. Su interés por tocar canciones comenzó a desarrollarse desde el hogar, para después aventurarse al conocimiento profesional de lo que para él es su vida: el piano.

La música está en la sangre de su familia y se respira desde los tiempos de sus antepasados, quienes han dejado huella en los caminos de Aguascalientes. Tres calles de la ciudad llevan el nombre de sus familiares que fueron compositores: Ángel García y Ricardo García, tío abuelo y bisabuelo; así como Rafael García, tío hermano de su bisabuelo y compositor de la marcha de Aguascalientes.

Sus estudios profesionales comenzaron en la primera escuela de música que abrió la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Dos años después, realizó un viaje a Europa, donde estudió pedagogía musical en Austria y Alemania. A su regreso, continuó sus estudios en la Escuela Manuel M. Ponce y los culminó en la Escuela de Música Sacra. Alfredo también realizó un viaje académico por cuatro años a Roma y viajó a España para estudiar técnica pianista en el Conservatorio de Música. Cuando volvió al estado, inició su propio proyecto: el Instituto de Educación Musical San Gregorio Magno.

Líder Empresarial (LE): ¿Qué representa la música para ti?

Alfredo Pérez (AP): Es todo, es mi vida. Crecí con ella, he vivido alrededor de ella y creo que voy a morir con ella. Me ha dado muchas satisfacciones, me ha hecho conocer a mucha gente increíble. Yo creo que ningún músico puede ser malo, la maldad en la música no entra. Si todos tuviéramos un acercamiento a la música como oyentes o como ejecutantes, se acabaría tanta violencia. La música es una mejor arma que las armas.

LE: ¿Cuál es tu inspiración al tocar?

AP: Todos los compositores, todos son geniales. Creo que todos tienen algo que decir y han dejado un legado a la humanidad. Todo compositor tiene un mensaje que dar.

LE: ¿Cuál es el mejor consejo que te han dado?

AP: Estudia, estudia y estudia.

LE: ¿Quién es tu compositor favorito?

AP: Johann Sebastian Bach. De él, prácticamente me gusta todo. Es un genio el señor, ¡un genio!; como se dan pocos en la historia de la música. Creo que el pilar de todo esto es él, es el culpable de que hayamos llegado a la música como la conocemos ahora.

LE: ¿Cómo es posible tener un buen equilibrio entre la disciplina y la pasión en la música?

AP: La música es arte, pero también es ciencia. No es nada más: “ya llegaron las musas a inspirarme”, no es eso. El trabajo requiere de muchos años de estudio, la armonía es una ciencia que nos ayuda a comprender los acordes y la relación entre ellos. Teniendo buenas bases, podemos tener una buena composición. Es como la relación que existe entre los números y las matemáticas.

LE: De los lugares donde vivió, ¿cuál es el que más le gustó por su experiencia musical?

AP: Roma, porque es una ciudad eminentemente musical; todo el año se escucha ópera, pianistas, coros, orquestas. Además de ser arquitectónica, siempre tiene conciertos y las iglesias antiguas tienen coros que cantan en las celebraciones importantes. Italia, en general, es un país muy importante en el desarrollo musical.

También me gustó Madrid, porque hice grandes amigos y tuve contacto con grandes músicos del conservatorio como Joaquín Rodrigo, compositor del Concierto de Aranjuez.

LE: Defínete en pocas palabras.

AP: Amante de la música; creo que es mi esencia. En mi respirar, latir y pensar está la música.

LE: Si no existiera el piano, ¿cuál sería su instrumento?

AP: Posiblemente el clavecín o el órgano. El órgano es un instrumento muy complejo y difícil por toda la gama de registros que tiene, por todos los pedales que hay que tocar. Por eso, aparte de ser tecladista, hay que ser bailarín, porque estar así con los pies en el órgano es muy complejo, muy difícil; pero muy hermoso.

LE: ¿Qué sentimientos experimenta al momento de estar tocando?

AP: Muchísimos, se me vienen a la mente experiencias, remembranzas. Cuando yo toco es porque tengo alguna remembranza; nunca se toca nada del futuro, pues no existe. Siempre los compositores escriben algo de su pasado, escriben a una vivencia pasada. Como ejecutante o como compositor siempre se tiene presente alguna vivencia a través de nosotros.

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