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De Aguascalientes a Portugal: Músicos locales son invitados a Festival Internacional

Un grupo de músicos hidrocálidos fue seleccionado para representar a México en dos festivales internacionales de folklore en Portugal. Se trata del conjunto de música tradicional mexicana, “Ketzal”, conformado por seis estudiantes de preparatoria y universidad que son dirigidos por el maestro Fernando Edrehira Macías. 

Los siete prodigiosos músicos acompañarán al Ballet Folklórico de la Universidad Autónoma de Coahuila (UA de C.) en la Semana Internacional de Folklore y  el Festival Internacional de Danzas del Mundo, eventos celebrados en las ciudades lusitanas de Cantanhede y de Santa María de Feira, respectivamente. 

Los hidrocálidos acudirán al primer festival del 5 al 15 de julio, donde compartirán escenario con agrupaciones de los países de Serbia, Panamá, Costa Rica, Brasil, Colombia, Polonia, España, Georgia, Sri Lanka y Portugal. Posteriormente, viajarán a Santa María de Feira del 16 al 19 de Julio, donde estarán acompañados nuevamente por representantes del país anfitrión, así como de Perú, Bolivia, Serbia, Kenia, Croacia y República Buriatia.

Ambos eventos son organizados por el Consejo Internacional de Organizadores de Festivales de Folklore y de las Artes Tradicionales (CIOFF), organismo que forma parte de la ONU y al que la agrupación aguascalentense se afilió hace 14 años tras recibir buenas evaluaciones por su espectáculo artístico junto con la Universidad Autónoma de Coahuila. 

Esta es la segunda vez que ambas instituciones acuden a un festival del CIOFF. En la primera ocasión lo hicieron a España, en 2012, donde fueron aplaudidos por su espectáculo musical y dancístico. En su travesía por Portugal, presentarán las coreografías de “Jalisco” (Son de la Negra, Jarabe Tapatío, entre otras piezas), “Prehispánico” (Danza Azteca), “Norte” (Polkas), “Huapangos” y “Canto Nuevo”. 

El grupo que nació de un CBTIS

El grupo Ketzal inició hace 35 años con la visión y el talento de unos jóvenes del bachillerato CBTIS 168. Uno de sus primeros músicos fue Fernando Edrehira, quien años más tarde se convirtió en el director de la agrupación continuando con un legado que hasta hoy se ha mantenido gracias a la dedicación y empeño que comparte con sus integrantes. 

La agrupación fue adoptada por la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA) como parte de su oferta artística y como su principal ícono de música folklórica. En sus más de tres décadas ha puesto el nombre de México en alto con presentaciones en Europa y Sudamérica en coordinación con los bailarines de la Universidad Autónoma de Coahuila. 

Actualmente, la pequeña banda musical está conformada por Sebastián Ramos con la vihuela, José Padilla con el guitarrón, Salama Salas en la guitarra, Leo Flores con la trompeta, Xochitl Hernández y Daniel de la Rosa con el violín y Fernando Edrehira, instrumentista y director. 

Listos para la experiencia 

Sebastián Ramos atraviesa por su tercera gira consecutiva, pero llegar a Portugal sigue siendo todo un reto para él: “Cada vez que realizamos una gira encontramos aventuras muy diferentes. España, Colombia y Portugal son experiencias muy distintas; en esta ocasión vamos personas nuevas, por lo que mis expectativas son altas pero mis nervios también”. 

Salma Salas -que viaja por primera vez a un evento de esta magnitud-, menciona que, pese al nerviosismo que implica acudir a un festival internacional, confía en que las cosas marcharán positivamente gracias al talento del grupo: “Todo irá bien. Es un momento para conocer a muchas personas y abrir la mente. Lo veo como una oportunidad para conocer y aprender”. 

Para Edrehira Macías, este viaje es una puerta para aprender más sobre la cultura de un país desconocido. Refiere que en su experiencia viajando por varios continentes del mundo, se ha vuelto fanático de aprender sobre la arquitectura, la gastronomía y el idioma de cada país que visita. 

Como agradecimiento a la nación anfitriona del festival, el maestro preparó junto con sus músicos algunas canciones en portugués como un regalo para el país lusitano. Se dice preparado, pero reconoce que incluso con sus más de treinta años de trayectoria, sigue sintiendo un nudo en el estómago: 

“Aunque trato de mostrarme tranquilo, los nervios llegan a mí. Sin embargo, cuando todo termina y comienzan las anécdotas del viaje, es cuando me doy cuenta de que valió la pena. Ver a mis alumnos que aún no han viajado, escuchar sus conversaciones y observar cómo se les iluminan los ojos, hace que esto valga más la pena”, comenta. 


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