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Del pincel a la búsqueda y la intriga: Carlos Alberto Sánchez

La habilidad para expresar mediante la libertad cromática y lejos de las formas convencionales de la comunicación ha representado un trayecto de vida para el artista Carlos Alberto Sánchez. “Soy un pintor zacatecano, nacido en Guadalajara, Jalisco” afirma, puesto que, a pesar de tener cuna en otro estado, su camino por el arte inició en Fresnillo y, como dijera el dicho popular: «Guadalajara le dio la vida pero el arte en Fresnillo, las ganas de vivirla», una vez que descubrió su facilidad para expresar lo que sentía a través del dibujo y los colores. 

A partir de visitas que realizaba al Museo del Ágora, conoció a destacados pintores de la talla de Francisco Goitia , Daniel Peralta y Mateo Gallego. Este acercamiento permitió que, más tarde, Alberto Sánchez pudiera participar en un taller de formación dentro del mismo museo. Un pequeño paso que inició con una fructífera trayectoria que lo ha llevado incluso, a cruzar fronteras por medio del arte. “Me di cuenta de la aceptación de mi trabajo artístico, tanto en la comunidad de pintores, del público en general, coleccionistas, galerías, etcétera.”  

Y es así que, los últimos veinte años de su vida han marcado no sólo su camino por el arte sino que han sido una “evolución y crecimiento personal”, es decir que, sus obras, estilo y técnicas han crecido a la par que su cosmovisión. En este sentido, el recorrido que realizó para llegar hasta el arte abstracto, estilo al que se aboca,  supone un proceso que pasó por diferentes etapas de una búsqueda por interpretar y expresar sus ideas. “Cada día es una oportunidad para crear y crecer, la vida es una hermosa aventura de experiencias y aprendizajes”

La abstracción que despierta la intriga| la intriga que despierta La abstracción

Alejado de la representación figurativa, la pintura abstracta se centra en la riqueza cromática y la simplificación formal, es decir que no ofrecen la imagen de un objeto concreto, sino que pasa a segundo plano, para dar protagonismo a nuevas formas no concretas y a los colores; para poder significar y hacer sentir mediante ellos

La primera parada de Carlos Alberto Sánchez antes de llegar a la abstracción fue el figurativismo, una cuestión artística que se centra en los objetos o sujetos, de manera que sean identificables dentro de la obra. Más tarde pasa por el paisajismo, corriente que se centra en la creación de paisajes naturales o urbanos, igualmente, en los que se represente la imagen concreta dentro de la obra. 

Tras pasar por esta y otras corrientes, la apertura del Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez y las obras que contenían, marcaron un antes y un después en él: “contenía obras impresionantes de artistas desconocidos para mí. Me intrigaban y quería descubrir el mensaje que querían transmitir”. De esta manera y más tarde, leyendo a Vassily Kandisnki, gran teórico y precursor del arte abstracto, indica, “comprendí que la obra abstracta es inherentemente poderosa, porque refleja experiencias inenarrables, guardadas en el subconsciente del artista” 

La búsqueda de expresión y sentido a través del propio pincel es un proceso sin duda individual, pero nunca solitario. La inspiración e influencias afectan directamente la autopercepción y por ende el arte propio, es así que personalidades como Rufino Tamayo, Manuel Felguérez, Antonio Tápies, Ghislaine Thomas, entre muchos otros, han sido esenciales en su búsqueda.

A lo largo de su carrera ha tenido diversos logros significativos, sin embargo, señala que los más representativos e importantes van desde “colgar por primera vez un dibujo en la pared de un teatro, hasta ver mi trabajo artístico colgado en importantes museos y galerías de México, Iberoamérica y Europa, así como en los hogares de muchos amigos coleccionistas”. Asimismo, cabe destacar la invitación que recibió para pintar un mural en la ciudad de Venecia, Italia, como parte del proyecto “Il segno delle Donne” de la organización SAVE ART. 

De la pintura a la plata: la marca identitaria de Carlos Alberto Sánchez

La complejidad de las obras de Carlos Alberto Sánchez reside en múltiples factores que han marcado el carácter y sello personal que imprime. Uno de los elementos esenciales que se pueden encontrar en las piezas abstractas que ha desarrollado es el uso de un elemento poco común: el chapopote.

Se trata de un material que se ha podido adaptar a su proceso creativo y que ha podido nutrir su arte. Apunta que las cualidades del chapopote ya habían sido utilizadas por grandes artistas de la historia universal, sin embargo, ahora el tratamiento y manipulación han logrado nuevos resultados que pueden enmarcar las ideas del artista en el lienzo. 

Al ofrecerle perdurabilidad, resistencia y una gran gama de tonos, las posibilidades para crear piezas que reflejaran aspectos más íntimos y laberínticos son más diversas. Del mismo modo, la hoja de plata es otro de los elementos primordiales que le han dado identidad a sus obras, pero no sólo se trata de colocarlo como un símbolo de las tierras que lo vieron crecer, sino que le brinda un valor estético que logra efectos visuales cautivadores e interesantes.

“Mi trabajo ha llamado la atención por su carga matérica, pero aún más por la carga emocional. El artista, al crear inadvertidamente interpreta; el observador, al interpretar, inadvertidamente crea…es un lenguaje universal de interpretaciones personales e individuales. Es el ser humano es igual en el sentir y el sentir es lo que se busca en cada obra”

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