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El aprendizaje detrás de un corcel

Levantarse temprano para aprovechar al máximo los minutos del día, realizar alguna actividad que nos permita conectarnos con nuestro entorno, tomar una ducha, elegir el atuendo perfecto para nuestras reuniones, salir de casa, saludar a nuestros compañeros de trabajo y comenzar a enfrentar los retos que presenta un día nuevo…

Esa rutina es el día a día de muchos profesionistas, emprendedores y empresarios que comparten la misión de llevar a su equipo de trabajo y a su negocio al éxito. Encontrar la clave para lograrlo puede descifrarse en actividades recreativas poco comunes; una de ellas es la equitación.

La equitación es una práctica que, además de involucrar una alta exigencia física, conlleva grandes retos personales para quien la realiza, pues involucra el contacto y la sincronía directa con un caballo. Para Carlos Facio, jinete y director general del clúster industrial automotriz MAEN, este deporte le ha dado una oportunidad para descubrirse a sí mismo y potenciar sus habilidades.

Lograr una simbiosis con su corcel es lo que le ha ayudado a entender que, tanto en la vida como en los negocios, es fundamental conocerse a sí mismo para alcanzar los objetivos planteados. Algo que debe ir de la mano del trabajo en equipo:

La equitación me ha ayudado a retarme a mí mismo y a trabajar en mi carácter, ya que éste se refleja directamente con la conexión que puedo lograr con el caballo. Es una oportunidad de observar humanamente desde dónde estamos haciendo las cosas, porque el apoyo sobre el que operamos está vivo y además tiene voluntad y su propio temperamento.”

Comunicación asertiva

En la equitación es esencial que el jinete aprenda a comunicarse de manera adecuada con el caballo, puesto que éste atiende al lenguaje corporal de quien lo monta. Si se dan indicaciones con inseguridad, el animal no podrá realizar ningún ejercicio.

Es por ello que quienes practican este deporte deben de tener control sobre su cuerpo: mantienen las piernas apretadas para impulsar al caballo, la cadera relajada para levantarse sobre los estribos al saltar, la espalda recta y los hombros relajados para no aplicar demasiada fuerza con la rienda en la boca del corcel.

¿Cómo trasladar estas estrategias al mundo de los negocios? Facio recomienda lo siguiente:

“El caballo representa a todo el grupo de personas que dirigimos. Si damos instrucciones contradictorias –como con el caballo– se limitarán hasta el punto de tener que frenar. Por eso es muy importante que en la empresa seamos atentos y congruentes sobre el lenguaje con el que nos comunicamos con los demás”, menciona.

Liderazgo

En esta actividad existen tres formas de conducir al corcel, conocidas como “aires”, las cuales se dividen en: al paso, al trote y al galope. Cada una de ellas forma parte de cualquier rutina de entrenamiento.

Se inicia con un paseo “al paso” para que el jinete y el caballo puedan comenzar a conectarse; después recorren la pista “al trote”, éste es el momento en el cual ambas partes deben encontrarse acomodadas para lograr una coordinación perfecta, ya que mientras el animal da un paso, el jinete tiene que pararse y sentarse sobre los estribos. Finalmente, van “al galope”, que es cuando los dos deben estar completamente sincronizados para poder saltar.

Desde su llegada al Hípico San Marcos, Facio ha logrado mantener una mayor concentración y disciplina en cada una de sus rutinas, generando un compromiso consigo mismo para poder superarse en el deporte y dar seguridad al animal en cada ejercicio. Es por ello que el empresario ha reconocido que el liderazgo es parte fundamental para lograr un binomio perfecto en esta práctica. Inspirado por todo lo que ha aprendido, desarrolló un taller de liderazgo, junto con sus coaches, basado en esta actividad.

“La equitación te hace ser uno con otro para alcanzar un objetivo. No compites con nadie más. En realidad, simplemente vas experimentando tu propio crecimiento con el caballo. Lo mismo ocurre en la empresa: si no experimentas el liderazgo conociendo a tu equipo, no puedes dirigir de una manera plena”.

Tanto en la equitación como en la vida, mantener el liderazgo es un reto de todos los días. Para el jinete es importante que el caballo pueda percibir su autoridad; de lo contrario, no atenderá las indicaciones y terminará por fallar.

Para Carlos Facio, la metáfora de la rienda ha sido una pieza clave para conservar el rumbo de su corcel y de su empresa, puesto que ha aprendido que “sostener no es lo mismo que jalar”:

“Esto es muy importante porque si jalas al caballo es un freno; pero si aflojas de más, das libertad a que vaya como sea. Aprendí que debes estar en una postura adecuada para que tú y el caballo hagan un trabajo excelente. Lo mismo ocurre con la empresa: tú como líder le das dirección a tu equipo, pero hay que hacérselo saber con respeto, dignidad y humildad.”

Aprender de los fracasos

Uno de los temores más frecuentes del empresario y del jinete es el miedo a caer, puesto que, para uno, esto puede representar una lesión para el caballo o la descalificación de una competencia, y para el otro, puede representar una pérdida de dinero o de capital humano.

Es por ello que Facio destaca que una parte esencial para alcanzar la excelencia en ambos ámbitos es aprender a escuchar y, sobre todo, dejarse guiar:“La equitación me ha ayudado a aprender que la vida es un proceso con obstáculos, en donde necesitas ser gentil y respetuoso con lo que estás viviendo; entender que cada obstáculo se presenta por una razón. Si tienes confianza y escuchas a tu entorno, tienes todo para pasar; pero si caes, ya sabes cómo levantarte”, reflexiona.

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