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El renacer de nuestra mexicanidad

Por Marisa García

 

Parecería obvio hablar de vinos mexicanos en el mes patrio; pero es que no podríamos no hacerlo, si consideramos que tanto la producción como el consumo de esta bebida milenaria están tomando una fuerza de dos dígitos de crecimiento al año, un dato que no puede pasar desapercibido en los países emergentes de Nuevo Mundo.

Y es que este crecimiento tiene que ver con el renacer de nuestra mexicanidad, del sentirnos orgullosos de lo que producimos y de que ya no debemos recurrir a comprar vinos de otras naciones para sentir que estamos degustando calidad. ¡Ya tenemos esto en casa!

El mercado crece aceleradamente y el mexicano se siente orgulloso de sus vinos

Si queremos poner esto en números, basta mencionar que hace 20 años el consumo per cápita en México era de 250 mililitros al año; hace 10, de 500 mililitros; y hoy se ha llegado a 950 mililitros al año, un crecimiento muy acelerado.

Actualmente, contamos con 6,500 hectáreas de Vitis vinifera, 200 marcas de vinos y 500 diferentes etiquetas, esto significa un incremento del 8 por ciento anual en volumen y un 10 por ciento en valor en los últimos diez años, por lo que estamos al frente en la lista de crecimiento de varios países*.

Otro gran indicador de este desarrollo es que, hoy por hoy, la gente ya no solo consume vino en restaurantes como lo hacía anteriormente: hay una tendencia en aumento de consumir esta bebida en casa, lo que nos señala que estamos en la antesala de hacer del vino un estilo de vida. Lo mejor es que las marcas mexicanas se ven cada vez más en nuestras mesas.

Durante mi experiencia de servicio en restaurante, el 50 por ciento de los comensales pedía vino de mesa para acompañar la comida y de ellos, el 70 por ciento ordenaba vino mexicano. Los hechos hablan por sí solos.

Es verdad que falta mucho por hacer, pero el movimiento que se ha generado en la última década nos habla del orgullo por lo nuestro, del despertar de un largo letargo llamado ‘malinchismo’ que nos había caracterizado.

Hemos visto a bastantes mexicanos triunfar en el mundo en diferentes ámbitos y estos logros nos han hecho mirar hacia dentro, reconocer lo maravilloso que es nuestro país, darnos cuenta de que pocas naciones pueden presumir tanta diversidad. Ante esto, ¿cómo no sentirnos orgullosos de nuestro vino? Y en este mes más que nunca… ¡Qué viva el vino mexicano!

 

*Información obtenida del SIAP, SAGARPA.

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