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“Hacer Punta” sobre dos ruedas: Rodrigo Cid

Para Rodrigo Cid, líder en la Unión de Motociclistas, la carretera no es solo un trayecto, es una escuela de negocios al aire libre.

Sus primeras rodadas, sobre una Yamaha V Star 1100, rumbo al Cerro del Muerto, con atardeceres hermosos, encendieron un motor interno que hoy define su carrera empresarial. Rodrigo demuestra que el motociclismo y la alta dirección comparten un chasis idéntico: la gestión del riesgo y la libertad absoluta.

Comenzó buscando relajación y terminó hallando su vocación en el ciclomotor. “La moto te enseña muchas cosas”. Al regresar de Canadá, transformó esa pasión en su sustento principal, ahora como distribuidor oficial de la marca Bajaj.

Cid entiende al motociclismo como un ecualizador social, que valora la hermandad biker por encima de las etiquetas corporativas. En la carretera, el estatus se disuelve. Esta filosofía de igualdad nutre su liderazgo. Entender que bajo el casco todos somos iguales le permite gestionar equipos con empatía y respeto.

Recuerda una tormenta nocturna regresando de Lagos de Moreno. La visibilidad era nula; el riesgo, máximo. A él le tocó “hacer punta”, ser el responsable de marcar la velocidad y trazar la ruta.

Aquella noche, el grupo mantuvo la formación y la calma. No hubo pánico, sólo enfoque. Entendió que cuando el entorno se vuelve hostil, el líder debe mantener la integridad del equipo y avanzar con prudencia. La risa final al llegar a salvo es el trofeo de la resiliencia compartida.

Rodrigo concluye que el motociclismo no es sólo mover una máquina; es mover el alma con responsabilidad, estrategia y una pasión que nunca se apaga.

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