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Las batutas de la región

“El arte de dirigir consiste en saber cuándo hay que abandonar la batuta para no molestar a la orquesta”, expresó alguna vez Herbert von Karajan, uno de los directores de orquesta más destacados de la historia.

Una orquesta sinfónica interpreta en vivo las melodías más sobresalientes que se han compuesto a lo largo de la historia. Desde Bach, hasta Kaiija Saariaho (1952) pasando por Mozart (1756-1791), Beethoven (1770-1827), Clara Wieck (1819-1896), Brahms (1833-1897), Amy Beach (1867-1944), Silvestre Revueltas (1899-1940) y Gabriela Ortiz (1964).

De acuerdo a la Orquesta Sinfónica de Minería, la música es una parte esencial de la vida ya que se acuden en ella emociones desde la felicidad hasta la tristeza. Y una orquesta sinfónica brinda la posibilidad de experimentar esta riqueza de emociones de manera comunal. “Una orquesta sinfónica es el lugar en donde personas de la misma ciudad se reúnen para hermanarse por medio de la música”.

En este sentido, en Líder Empresarial te compartimos la visión de la música a través de los oídos de tres directores de orquestas sinfónicas de nuestra región.

Adalberto Tovar

El talento y la pasión por la música es algo que Adalberto Tovar lleva en las venas, pues su padre también es músico. Pero sin duda, su gran oído musical, lo llevó a profundizar en los grandes maestros que marcaron su deseo por dedicar su vida a la música.

Desde que era joven, se integró como músico para eventos sociales, y fue hasta que decidió prepararse como compositor en la Universidad de Guanajuato. Años después se integró al equipo de organización y como compositor en la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato (OSUG) y fue hasta el 2020 cuando comenzó su labor al frente de la Banda Sonora del Estado de Guanajuato.

“Si el director tiene claro el sonido y la interpretación, la naturaleza del sonido puede relacionarse con él y además transmitirlo, después viene el entendimiento y la empatía, que eso se genera a través de trabajo duro, así es como se puede dominar esta relación, cuando eso se logra, entonces el fenómeno sonoro y musical es de una intensidad muy especial”, expresa Adalberto.

Una de las cosas que el director se ha dedicado a transmitir en su labor, es que al momento de interpretar una obra, busca reflejar la pasión que siente por la música, así como involucrarse de manera muy profunda con cada uno de los compositores a los que rinde homenaje. 

Durante su carrera, ha fundado una agrupación llamada “Cuarteto Solar”, enfocada en la improvisación y el jazz, la cual ha tenido múltiples presentaciones en el Festival Cervantino; además ha sido joven creador del Foro Nacional de la Cultura y las Artes.

Román Revueltas Retes

Por segunda ocasión, el violinista Román Revueltas Retes se encuentra al frente de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes (OSA), su primera vez como director fue durante un periodo de doce años.

A raíz de que su familia le transmitió el gusto y pasión por la música, desde niño supo que quería ser violinista. Años después, tuvo la oportunidad de formarse en el Conservatorio Real de Lieja, en Bélgica. 

Dentro de su amplia trayectoria, es uno de los músicos que ha contado con diversas presentaciones como violinista en todas las orquestas sinfónicas de México, así como también recitales en el extranjero. Como director de orquesta ha tenido numerosas participaciones a nivel internacional.

“Al estar al frente de una orquesta uno aprende muchas cosas: la relación con los instrumentistas, el liderazgo que se debe tener y la capacidad de transmitir ideas musicales para que la orquesta suene de manera armónica”, comparte.

Dentro de sus proyectos personales como compositor, el director se encuentra desarrollando obras que espera algún día puedan llegar a ser interpretadas por distintas orquestas.

Román Revueltas reconoce la gran labor y productividad que la OSA ha tenido en México, pues de acuerdo al director, es el ensamble orquestal que ha tenido más presentaciones en nuestro país, pues al año han logrado tener alrededor de 88 conciertos.

José Miramontes

La pasión por la música de José Miramontes viene de su entorno familiar, que siempre estuvo amenizado por el sonido de la guitarra y el piano. A los 7 años comenzó a tomar clases de música y no tardó en desarrollar la habilidad y la disciplina necesarias que le permitió entrar a la escuela Nacional de Música, donde conoció a sus grandes maestros: Cristina Zárate. Gabriel Arriaga y Nicolás Díaz.

Durante su educación universitaria descubrió su inclinación por el sonido vocal, y aunque tenía un increíble talento como pianista, un accidente le impidió seguir desarrollándose en ese instrumento y orientó su carrera hacia el trabajo coral.

Tuvo la oportunidad de estudiar en San Petersburgo, donde su maestra, Ivanova Tritrova lo encaminó hacia la dirección orquestal. Cuando regresó a México trabajó con una orquesta infantil y en el 2000 fundó la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí, la cual fue la primera orquesta latinoamericana en ser invitada a tocar a la Sala de Conciertos Dorada de Viena, considerada la más prestigiosa del mundo.

Para Miramontes el lenguaje de las manos de un director es como un sistema de radar que emite ondas vibratorias que van cargadas de energía e ideas que ocurren en su cabeza y que trata de transmitir a los músicos que dirige: 

“Cada director posee sus procesos neurológicos y emocionales, por lo que todo ello se refleja en la orquesta”, declaró en una entrevista para Líder Empresarial.

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