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¿Qué son los Objetos submarinos no identificados (OSNIS)?

Nuestro planeta, visto desde el espacio, es en su mayoría una esfera de agua. Los océanos del mundo cubren más de 70% de su superficie. Más de un 70% de la vida en la Tierra se encuentra bajo la superficie del océano, que constituye 90% del espacio habitable del planeta.

Algo ocurre en el fondo del mar, al igual que en los lagos y ríos de todo el mundo. Objetos extraños y criaturas fantásticas han sido frecuentemente observados sobre la superficie del agua y en lo profundo de ella.

Los submarinos americanos, como el NR-1, buscan bajo los océanos del mundo otros submarinos enemigos que navegan silenciosamente los cinco mares del mundo. Algunos almirantes retirados han confesado que en sus circunnavegaciones se encontraron con otros submarinos que no pertenecían a ningún país del mundo. Existen naves submarinas que viajan clandestinamente por los océanos del mundo a profundidades y velocidades imposibles para la tecnología del hombre.

Numerosas expediciones submarinas han detectado, con sus modernos aparatos de medición, anomalías submarinas de difícil explicación. Objetos metálicos de gran brillo y mucho más grandes que cualquier submarino convencional, han salido a la superficie en las costas de América y Australia; han ocasionado inútiles persecuciones por mar y aire para reconocerlos, y en caso extremo, destruirlos. Algunos objetos submarinos detectados por el sonar viajaban a velocidades imposibles, demasiado rápido para cualquier pez o submarino hecho por el hombre.

El mar, un misterio profundo

Conocemos más sobre la Luna que sobre el océano Pacífico. Cuatro quintas partes de este planeta son agua, y solo hemos explorado unos cuantos metros de profundidad de toda esta enorme sección. Es como decir que conocemos una naranja porque nos posamos sobre la mugre que la cubre, o que sabemos mucho de la Luna porque la vemos con un telescopio desde la Tierra. Por lo poco que sabemos hasta ahora, el océano bien podría estar lleno de asombrosos y complejos organismos vivientes de un tamaño y una naturaleza que ridiculizaran a nuestros científicos en su intento por encontrarlos y explicarlos.

Debido a lo anterior, existe un culto de amantes de los OSNIS y de la desaparecida Atlántida. Estos fanáticos aseguran que existen ciudades submarinas donde viven los sobrevivientes de la Atlántida. Sobre este tema se han escrito muchas novelas de ciencia ficción. En algunas, los atlantes hasta recuperan el dominio de la superficie y destruyen a la decadente civilización actual.

La existencia de la Atlántida siempre será un tema para debatir. Si en verdad existió, quizá algún día se descubran los restos de una ciudad, cubiertos por algas, limo y corales. La Atlántida de los extraterrestres es otro vuelo de la imaginación. Si existe esto, será una base de extraterrestres que nada tiene que ver con la mítica ciudad arrasada por el mar de la que habló Platón en sus libros.

Por reportes confiables ahora sabemos que existen extraños objetos metálicos y animales en lo profundo de los océanos. Los científicos que viajaron en 1964 al oeste de Cabo de Hornos, en el barco Eltanin, enviaron una cámara especial a una profundidad de 4100 km, fotografiando un objeto extraño, algo hecho con una tecnología inexplicable hasta el día de hoy. Era una especie de máquina con varias varillas o antenas sobresaliendo de ella.

Otras expediciones equipadas con cámaras del mismo tipo han tomado impresionantes fotografías de huellas gigantes de un terópodo en el limo del fondo marino. Alguna bestia enorme y desconocida se pasea desapercibida y a sus anchas por el fondo del mar.

Maquinarias para perseguir OSNIS

Los Estados Unidos en los años 60´s desarrollaron un aparato de sonar muy exacto con el que mapeaba el fondo del océano con gran precisión. El famoso Simrad fue puesto a prueba en 1969 en el estrecho Raspberry, frente a las costas de Alaska.

El barco M/V Mylark navegaba tranquilamente, cuando en la pantalla del Simrad apareció una imagen sorprendente. A cien metros de profundidad bajo el barco, había una criatura de setenta metros de largo con la forma de un dinosaurio extinto. El reptil, como percibiendo algo desconocido cerca, nadó ágilmente y ganó más profundidad hasta perderse en el oscuro fondo marino. Los expertos en electrónica revisaron el Simrad y todo funcionaba perfectamente. Los científicos del barco tuvieron que aceptar que ese objeto o animal había sido real. Pero, ¿qué en verdad fue eso? Tendrá que pasar mucho tiempo para que algo similar ocurra de nuevo y se cuente con la tecnología adecuada para capturar a aquel asombroso fósil viviente.

Los submarinos nucleares de las potencias del mundo respetan cuidadosamente el derecho internacional. Es muy poco probable que invadan las aguas soberanas de países neutrales, y mucho menos navegar cerca de puertos con mucho tráfico para ser sujetos a una peligrosa persecución.

Las marinas de Chile, Brasil, Venezuela y Argentina han salido en persecuciones de submarinos fantasmas que han invadido sus aguas territoriales, y desaparecido frente a sus narices de manera inexplicable. Es Importante aclarar que estas incursiones han sido negadas por países que cuentan con modernos submarinos nucleares, capaces de burlar los sonares, cuestión que a estos OSNIS parece no importarle en lo más mínimo. Se dejan ver y desaparecen misteriosamente sin ningún recato.

El mismo tipo de naves no identificadas han aparecido en las costas de Australia y Nueva Zelanda, desconcertando a sus marineros y testigos, los cuales no pudieron identificarlas como estadounidenses o rusas.

El 12 de enero de 1965, el piloto de un DC-3 vio un extraño objeto con forma de puro cerca de Helensville, Nueva Zelanda. El objeto medía más o menos cien metros de largo, con cinco de diámetro, y viajaba lentamente a lo largo de un estuario donde la profundidad era de unos doce metros, un sitio donde jamás se aventuraría un submarino normal por quedar irremediablemente encallado.

OSNIS y OVNIS

Existen cientos de avistamientos de ovnis que se precipitan dentro de lagos, ríos y océanos. Muchos de estos incidentes son seguidos por búsquedas exhaustivas de restos del platillazo, sin éxito alguno. Estos ovnis tienen la peculiaridad de convertirse en OSNIS sin problema alguno.

Por lo regular los testigos reportan un objeto brilloso de gran tamaño precipitándose dentro del agua sin siquiera salpicar al entrar intempestivamente. Algunos casos como estos han sido observados por multitudes. Aún más extraño es que los singulares eventos tienden a repetirse en el mismo sitio, algo imposible para un meteorito.

Todo esto nos lleva a la conclusión de que objetos metálicos de origen desconocido están abiertamente operando en todos nuestros océanos, ¿y por qué no?, refugiándose o viviendo ahí. Hay más por explorar en el fondo del mar. Está más a nuestro alcance y es más barato que mandar naves a la Luna u otros planetas.

Por Alejadro Basáñez Loyola

Alejandro Basáñez Loyola, autor de las novelas de Penguin Random House: “México en Llamas”;  “México Desgarrado”;  “México Cristero”; “Tiaztlán, el Fin del Imperio Azteca”; “Ayatli, la rebelión chichimeca” y “Santa Anna y el México Perdido”; y de Lectorum: “Juárez ante la iglesia y el imperio”;  “Kuntur el inca”  y “Vientos de libertad”. Facebook @alejandrobasanezloyola

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