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Zuadd Atala, impulsos que deambulan como decisiones estéticas

Foto: Ignacio Ponce

Nacida en Ciudad de México, desde los ocho años Zuadd Atala vivió en Aguascalientes. En los siguientes veinte años construyó los cimientos de su formación académica en danza y teatro, mientras profundizaba en el teatro del cuerpo y el clown. A partir de los 28 ha radicado en CDMX, donde ha deambulado por el teatro documental, el cabaret, las nuevas teatralidades. Una premisa la ha guiado: “la creación escénica como forma de conocimiento”

En un peregrinaje artístico que se nutre de diversas fuentes, “medio punketona y ríspida” como ella misma se describe, Zuadd Atala ha explorado las posibilidades del cuerpo en la escena. En Aguascalientes, hacia finales de los 90 e inicios del siglo XXI, compartió con otros ejecutantes la efervescencia del teatro del cuerpo y la danza-teatro en Aguascalientes y el país.

Además de cursar el Diplomado de Teatro del Cuerpo de Teatro Línea de Sombra, con esta compañía ha trabajado en montajes como “Baños Roma”, “Pequeños territorios en reconstrucción”, “Durango 66”, “La brisa”, “Filo de caballo(s)” o “Danzantes del alba”.

En 2012, estrena en el Teatro Roxy Nod, Praga, “Si solo voy a vivir una vez, quiero ser rubia”, una autoexploración sobre la construcción de la identidad ante el mundo de las imágenes. Con este montaje, nació la rubia.co, compañía en que las artes vivas producen momentos de reflexión crítica desde la escucha, la imagen y la mirada. Algunos montajes han sido “Solo por, solo para”, “La cabeza en azul”, “Deshacer la forma” o “Yo no soy Masina”.

“Yo no soy Masina”. Foto: Ignacio Ponce

Formación en técnicas corporales

Zuadd Atala asistió a la Escuela de Danza en Aguascalientes; posteriormente, entró al Centro de Investigación Teatral, en Los Arquitos. Durante sus estudios, el maestro Efraín de la Rosa la invitó a ella y otros compañeros a formar parte de su grupo Óntico. Teatro Experimental del Cuerpo. En esos años, la danza-teatro —línea de exploración corporal que unía ambos lenguajes— llegaba con fuerza a México:

“En ese momento, comprábamos DVDs que nos llegaban importados, de DV8, de Wim Vandekeybus, Pina Bausch y el TanzTheater, de compañías europeas, sobre todo, que eran referentes del teatro-danza y del teatro del cuerpo, movimiento que en los noventas tuvo mucho auge”, recuerda.

En 1998 se llevó a cabo la primera edición del Encuentro Internacional de Teatro del Cuerpo en Querétaro. El año siguiente, la sede fue Aguascalientes. Zuadd recupera:

“El Encuentro Internacional fue para nosotros la oportunidad de conocer de viva voz este lenguaje del teatro del cuerpo, con las mentes que estaban trabajando en Canadá, en Francia, en Polonia. Es así como esa generación fortalece mucho más su lenguaje en el teatro-danza”.

“Si solo voy a vivir una vez, quiero ser rubia”

Aguascalientes en movimiento

Esta iniciativa, ahora llamada Escena Contemporánea Tranversales, era organizada por Teatro Línea de Sombra. La compañía, muy importante en la vida de Zuadd, tenía fuerte interés en estos lenguajes del cuerpo, en generar intercambios internacionales, así como en descentralizar las iniciativas formativas y artísticas. Aguascalientes se vio beneficiado por ello.

“Se respira otro ritmo para hacer encuentros de trabajo así, de encerronas de ocho o diez horas, de ir caminando de un lugar a otro. Lo que se daba era muy bonito, porque tomabas talleres, te ibas a comer con los artistas en los comedores, había charlas[…] Todo el día era de encuentro y de relación”, dice.

Zuadd continuó trabajando con Óntico y realizando trabajos de clown, otra de sus líneas. Tras egresar, se integró a la Compañía de Difusión de Danza Contemporánea. A la par escribía sus obras y presentaba proyectos con colegas y amigos.

Otro hito en la entidad fue la realización, por un par de años, del Encuentro Internacional de Teatro para Niños y Jóvenes, impulsado por la maestra Perla Szuchmacher.

“Como iniciaba la carrera de actuación y como llegaban estos festivales nacionales e internacionales, tuvo un foco muy bonito el trabajo escénico de Aguascalientes. Como había actores jóvenes, estudiantes muy comprometidos con la investigación escénica, había resultados muy interesantes y oportunidades laborales también muy buenas”, menciona.

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Teatro Línea de Sombra: el lado A

En el ya mencionado encuentro, Teatro Línea de Sombra propiciaba colaboraciones internacionales. En el intercambio México-Praga, dos directores mexicanos (Rubén Ortiz y Héctor Bourges)trabajarían con artistas checos, mientras dos directores checos harían lo propio en nuestro país. Zuadd y varias personas de Aguascalientes fueron invitadas a hacer el casting; Fernanda Manso y ella se quedaron en el proyecto.

“Hice una residencia con los checos, estrenamos la obra en el Encuentro, tuvimos temporada y luego decidí seguir estudiando con Teatro Línea de Sombra”, dice.

Mientras cursaba el diplomado de Teatro del Cuerpo, se acercó a los directores, Alicia Laguna y Jorge Arturo Vargas. Solicitó una beca a cambio de sus servicios de asistencia de producción. Fue una de sus decisiones más felices: aprendió de producción escénica, de logística, de gestión, de coordinación académica. A la par, trabajaba con la coreógrafa Alicia Sánchez.

Teatro Línea de Sombra: el lado B

La compañía Teatro Línea de Sombra es un referente fundamental en el teatro contemporáneo latinoamericano. Fundada en 1993 en Monterrey, ha tenido dos diferentes etapas. La primera tuvo un enfoque más cercano a la dramaturgia contemporánea europea. En esa etapa, ligada al teatro del cuerpo y al “realismo alterado o subvertido”, como Jorge Arturo Vargas lo llamaba, montaron textos de autores como Samuel Beckett, Jon Fosse —reciente Premio Nobel de Literatura—, Lars Norén, Anthony Neilson, Neil LaBute o Roland Schimmelpfennig.

La segunda etapa surge a partir de un parteaguas, “Amarillo” (2009), que los acercó al trabajo con materiales de la realidad y a otras miradas de la escena contemporánea latinoamericana, como Yuyachkani o Mapa Teatro.

“Trabajaron con el fenómeno migratorio en ese momento, primero como espectáculo, y luego como un trabajo social y comunitario. Politizó mucho a la compañía, a sentirse comprometidos por hablar de algo real, o sea, de un tema real como es la migración, y no hacer la obra de teatro que habla de”, menciona.

Su poética está en cercanía con los escenarios liminares que, como fundamenta Ileana Diéguez, unen política, arte y vida, construyendo espacios transitorios con vocación microutópica. En esta segunda etapa, además del interés por otras teatralidades, buscaban formas de trabajo más colectivas y comunitarias. Zuadd Atala ha colaborado con la compañía desde entonces.

Zuadd Atala en “Baños Roma”

Si bien primero participó en “La forma que se despliega”, una obra de Daniel Veronese, Zuadd colaboró en otro montaje icónico de la compañía, “Baños Roma” que parte de la figura del boxeador José “Mantequilla” Nápoles y su presencia casi mítica en Ciudad Juárez.

“Ya fue en ‘Baños Roma’ que empieza todo un procedimiento y una estrategia de montaje que hasta la fecha sigue arrastrando todo su cauce con nosotros”, afirma. A lo largo de estos años, ha estado en diversos montajes como “Pequeños territorios en construcción”, “La Brisa”, “Durango 66”, “Filo de Caballo(s)” y “Danzantes del Alba”.

Si bien Zuadd continúa en este último montaje, donde realizó la coreografía y es ejecutante, así como en proyectos con comunidades específicas que forman parte de la ruta migrante, desde 2012 ha seguido sus exploraciones desde su propia compañía: la rubia.co.

“La cabeza en azul”

La rubia.co, la creación escénica como forma de conocimiento

A la par de “Baños Roma”, Zuadd Atala presentaba su unipersonal “Si solo voy a vivir una vez quiero ser rubia”, donde analizaba el cuerpo como producto social. Por ayuda de Cristina Maldonado y Teatro Línea de Sombra, lo presentó en el Teatro Roxy Nod, Praga.

Si bien leía mucho desde antes de entrar a la carrera, fue durante esta que se interesó más a fondo en la investigación:

“Cuando entré a la carrera, me empezó a interesar mucho la creación escénica como forma de conocimiento. Me gustaba aprender para poder crear algo y ponerme retos metodológicos, técnicos”, comparte.

El poshumanismo, la reproducción de imágenes, la producción en serie o las tecnologías del cuerpo eran algunas de sus lecturas y fuentes para el montaje:

“Por eso empecé a hacer este proyecto de la rubia, que es un sarcasmo y una ironía hacia siempre imaginarte mejor de lo que eres, y esa disociación que tienes con lo que eres y con lo que esperas ver en el espejo”. 

“Deshacer la forma”

Impulsos que deambulan como decisiones estéticas

Desde entonces, ha realizado diversos proyectos como “Solo por, solo para”, “La cabeza en azul”, “Deshacer la forma” o “Yo no soy Masina”. Cada uno explora vertientes distintas: desde la danza-performance que convoca a diversas personas a una semana de trabajo hasta la construcción de paisajes plásticos; desde la exploración del cuerpo entre mares de ropa hasta el análisis de la vida de Giulietta Masina, actriz y esposa de Fellini, como no-espejo de su propia vida.

Cada uno proviene de seguir los impulsos y de concentrarse en decisiones estéticas. Sobre “La cabeza en azul” comenta:

“No hay audio, no hay cambio de luz, es una construcción plástica en que el sonido lo hace el papel y la construcción de imágenes la hacen los cuerpos en el espacio y el objetivo coreográfico. Es una danza basada en acciones que dialoga con los tiempos de la meditación en acción”.

Sobre “Yo no soy Masina”, comparte: “es una conferencia performática en que hablo, hablo, hablo y canto. No hay ‘nada’ en escena. Me concentro en una decisión estética y la llevo a cabo”.

Sobre “Deshacer la forma”: “Sigo mis impulsos. A veces todo es una montaña de ropa y una pieza sonora impecable. Con eso desarrollo esculturas, desarrollo fotografías, me voy a otras disciplinas”.

“Yo no soy Masina”. Foto: Ignacio Ponce

Anfitriona de sus públicos

Zuadd Atala continúa sus búsquedas, como un próximo musical. Para todos sus proyectos, se concibe como anfitriona de sus públicos:

“Pienso mucho en cómo se se siente el público, qué va a ver, cómo va a sentir el ritmo en su cuerpo, qué va a escuchar, qué sensación le va a provocar esta rola, o estas palabras, si las va a sentir violentas, pero que las sienta también amorosas. Me gusta cuidar mucho esos espacios y ser una anfitriona con mis proyectos”.

Con una mirada llena de humor, “medio punketona y ríspida”, Zuadd Atala ha hecho de las artes vivas un espacio para el autoconocimiento y el diálogo:

“Siempre parto de mí misma para este tipo de escena a la que me dedico, ya sea la coreografía, sea en el teatro documental, o en lo que sea que hago. Siempre soy yo misma”, finaliza.

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